1Oh ʼElohim, ¿por qué nos desechaste para siempre?
2Acuérdate de tu congregación,
3Dirige tus pasos hacia las perpetuas desolaciones.
4Tus adversarios vociferan en medio de tu lugar de reunión.
5Se parecen a los que levantan hachas en un bosque de árboles.
6Y ahora todas sus entalladuras destruyen con hachas y martillos.
7Y hasta los cimientos quemaron tu Santuario.
8Dijeron en su corazón:
9No vemos nuestras insignias,
10¿Hasta cuándo, oh ʼElohim, nos seguirá afrentando el adversario?
11¿Por qué retraes tu mano?
12Sin embargo, ʼElohim es mi Rey desde antaño,
13Tú dividiste el mar con tu poder.
14Tú aplastaste las cabezas de cocodrilo.
15Tú abriste fuentes y torrentes.
16Tuyo es el día, tuya también la noche.
17Tú estableciste todos los límites de la tierra.
18Recuerda esto, oh Yavé, que el enemigo te ofendió,
19No entregues la vida de tu tórtola a las bestias salvajes.
20Considera el Pacto,
21No permitas que el oprimido regrese avergonzado.
22¡Levántate, oh ʼElohim, y defiende tu propia causa!
23No olvides la voz de tus adversarios,