1¡Cómo se ennegreció el oro!
2Los preciosos hijos de Sion,
3Aun los chacales ofrecen las mamas
4La lengua del mamante se pega
5Los que comían manjares delicados
6La iniquidad de la hija de mi pueblo
7Sus magistrados fueron más puros que la nieve,
8Hoy su apariencia es más negra que el hollín,
9Mejor están los asesinados a espada
10Las manos de mujeres compasivas
11Yavé completó su furia,
12No creyeron los reyes de la tierra
13A causa de los pecados de sus profetas
14Ellos vagaban como ciegos por las calles.
15Gritaban: ¡Apártense, estoy impuro!
16La Presencia de Yavé los dispersó,
17Nuestros ojos nos desfallecieron
18Acechan nuestros pasos
19Nuestros perseguidores fueron más veloces
20El aliento de nuestras fosas nasales,
21¡Regocíjate y alégrate,
22¡Oh hija de Sion,