1¡Cuán maravillosas son tus moradas, oh Yavé de las huestes!
2Mi alma anhela
3Aun el pajarillo halla casa,
4¡Inmensamente felices son los que moran en tu Casa!
5¡Inmensamente feliz es el hombre que tiene en Ti su fuerza,
6Al atravesar el Valle de Lágrimas, hacen en él un estanque.
7Irán de poder en poder.
8Oh Yavé, ʼElohim de las huestes, escucha mi oración.
9Mira, oh ʼElohim, Escudo nuestro.
10Pues mejor es un día en sus patios que 1.000 fuera de ellos.
11Porque Sol y Escudo es Yavé ʼElohim,
12¡Oh Yavé de las huestes, cuán feliz es el hombre que confía en Ti!