1¡ʼEL mío, ʼEL mío!
2ʼElohim mío, clamo de día, y no respondes,
3Pero Tú eres santo,
4En Ti confiaron nuestros antepasados.
5Clamaron a Ti, y fueron librados.
6Pero yo soy gusano y no hombre,
7Todos los que me ven me escarnecen.
8Se encomendó a Yavé.
9Pero Tú eres el que me sacó del vientre.
10A Ti fui entregado desde la matriz,
11No te alejes de Mí, porque la angustia está cerca,
12Me rodearon muchos toros.
13Abren su boca contra mí
14Soy derramado como aguas
15Mi vigor está seco como tiesto
16Perros me rodearon.
17Puedo contar todos mis huesos.
18Reparten entre sí mis ropas,
19Pero Tú, oh Yavé, ¡no te alejes!
20¡Libra de la espada el alma mía,
21¡Sálvame de la boca del león
22Anunciaré tu Nombre a mis hermanos.
23Los que temen a Yavé, alábenlo.
24Porque no menospreció ni aborreció el dolor del afligido,
25De Ti viene mi alabanza en la gran congregación.
26¡Los pobres comerán y serán saciados!
27Se acordarán y volverán a Yavé de todos los confines de la tierra,
28Porque de Yavé es el reino,
29Comerán y se postrarán
30Una futura generación le servirá.
31Acudirán y declararán su justicia,