1Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,
2Antes que se oscurezcan el sol y la luz,
3El día cuando tiemblen los guardianes de la casa,
4Cuando se cierren las puertas de afuera
5Cuando se tema también a lo que es alto
6Antes que se rompa el cordón de plata
7El polvo vuelva a la tierra de donde procede,
8Vanidad de vanidades,
9Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más impartió su conocimiento al pueblo. Reflexionó y escudriñó. Compuso muchos proverbios.
10Procuró el Predicador hallar palabras agradables, palabras de verdad escritas correctamente.
11Las palabras de los sabios son como aguijones, como estacas firmemente clavadas por un pastor para guiar rebaños.
12Además de esto, hijo mío, sé advertido: El escribir muchos rollos no tiene fin, y la devoción excesiva a los rollos es fatiga para el cuerpo.
13La conclusión de todo el discurso oído es:
14Porque ʼElohim llevará toda obra a juicio,